martes, 8 de junio de 2010

DULCE TOMA

Por: Gloria GAITAN

DULCE TOMA:

PABLO de Tarso debió tener las mismas emociones que yo ayer, cuando camino a Damasco tuvo una visión inesperada, que lo convirtió al cristianismo. Ayer recibí dos correos que me iluminaron y me hicieron pensar que, yo misma, había olvidado lo que en el curso de mi vida he aprendido y he tratado de difundir.
Resulta que, por ser hija de Jorge Eliécer Gaitán, no he podido hacer otra cosa que escuchar a los demás refiriéndose a mi padre, razón por la cual me he dedicado a investigar y detallar a fondo su vida, lo que me ha permitido empaparme al dedillo de la historia de Colombia del siglo XX, porque la vida de mi papá es nuestra historia y porque dejó una huella indeleble en la Colombia que le siguió a su muerte.
Mi conclusión, a tanto material recogido, ha sido que los métodos y tácticas de lucha de la oligarquía colombiana se han ido repitiendo como noria infinita. Así lo demostré en un ensayo que escribí titulado "Tácticas de lucha de la oligarquía liberal-conservadora", tácticas que han "embolatado", año tras año, elección tras elección, a los colombianos, sin que mis escritos hayan producido otra cosa que la ira colectiva del momento y, sólo con el tiempo, el reconocimiento de su validez... pero "tropo tarde".
Lo sorprendente es que en esta ocasión yo misma caí en la trampa y no me dí cuenta de que Alvaro Uribe y su banda estaban aplicándonos el mismísimo método que nos ha mantenido en este mar de corrupción y explotación.
Es cierto que a mis allegados les decía que Uribe debía estar planeando algo grande para mantenerse en el poder, después de que cayó la posibilidad de ser reelecto por segunda vez, pero no caí en cuenta de que iba a repetir los mismísimos métodos que han utilizado sus predecesores. Ayer lo entendí y debo agradecérselo a Isabel y a Leonardo que, con varias cosas que señalaban en sus correos, me abrieron los ojos. Ustedes podrán leer en anexo los escritos que me iluminaron.
Para entender cómo la oligarquía colombiana repite, una y otra vez, una misma táctica para manipular a los electores, hay que remontarse a la década de los treinta, cuando mi padre, Jorge Eliécer Gaitán, rompió con el Partido Liberal e ingresó a la "Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria", movimiento que habían fundado años antes varios jóvenes luchadores de Antioquia. Mi padre había tenido una brillante trayectoria en el Partido Liberal y su paso al Unirismo fue un golpe fuerte en la opinión pública. Alfonso López Pumarejo - jefe "natural" del liberalismo - se encontraba en Londres, donde un reportero le preguntó qué harían los liberales para atajar la "ola revolucionaria" que estaba creciendo con Gaitán desde la UNIR. Y López respondió: "No importa, yo regresaré a Colombia y hablaremos también de revolución, pero apoyados en el mote de liberales que es lo que engancha al pueblo". Y así fue. López Pumarejo regresó al país y lanzó lo que llamó LA REVOLUCIÓN EN MARCHA acompañada de tres vivas al "gran partido liberal" y fue así como el pueblo se encaminó hacia esa alternativa, debilitando a la UNIR y obligando a mi padre a reingresar al Partido Liberal, con el propósito de que el pueblo se tomara al partido para convertirlo en un partido del pueblo, o sea lo que él quiso que fuera la UNIR. Años más tarde, cuando la influencia de la Revolución Cubana dió como resultado en Colombia una oleada revolucionaria de proporciones gigantescas, apareció Alfonso López Michelsen para proponer la creación del MRL (Movimiento Revolucionario Liberal).
Para ese momento López le escribió al Presidente de la República, Carlos Lleras Restrepo, una carta que publicó el diario El Espectador donde decía textualmente:"Señor Presidente, yo no he hecho una disidencia para perjudicar al Partido Liberal sino para salvarlo. Mientras usted tiene clavada una bandera del lado del gobierno, yo la tengo del lado de la oposición, para canalizar el descontento e impedir que el pueblo se vaya para el comunismo o la ANAPO". Ante semejante confesión, escribí un artículo en la revista cubana de Casa de las Américas que titulé "el hombre vacuna", porque, decía yo, "inyecta pequeñas dosis de revolución para crear anticuerpos e impedir la revolución". Pues éso es lo mismo que están haciendo hoy por conducto de ANTANAS.
Cuando comenzaron a aparecer incipientemente las denuncias de corrupción del gobierno de Álvaro Uribe, él, más que nadie, supo que las cosas se podrían ahondar y que había mucho más por espulgar, sabiendo él que se trataba de delitos más numerosos, complejos y criminales que la "yidispolítica". Inmediatamente pensó que se levantaría una oleada de indignación contra la corrupción múltiple de su gobierno. Era entonces indispensable CANALIZAR EL PREVISIBLE DESCONTENTOy para ello debía crearse y fomentarse un movimiento de bolsillo que impidiera que la oposición se fuera hacia el Polo, donde ahora estaban unidos los comunistas y la Anapo, que en años anteriores había querido frenar Alfonso López Michelsen con la creación del MRL.
El hombre adecuado era Antanas, quien ya había demostrado su interés por ser candidato a la Presidencia de la República. No se trataba JAMÁS de llevarlo a la Presidencia de la República, sino de "canalizar el descontento", como lo había dicho López Pumarejo en los años 30, su hijo, López Michelsen en los años 60.
También Carlos Lleras Restrepo apeló al mismo método y fue entonces cuando lanzó a la palestra a su protegido, Luis Carlos Galán, primero como Ministro de Educación y luego con el llamado Nuevo Liberalismo, en proceso precipitado, ya que Galán no tenía un pasado político que le diera el suficiente prestigio popular, razón por la cual, en su momento, lo apodaron "aguacate", porque había sido madurado a punta de periódico. Pero el intento dió resultado y así se desvaneció la izquierda, canalizada masivamente por Galán, cuyo colaborador más directo era César Gaviria, quien gobernó después como lo habría hecho su jefe de no haber sido asesinado por la mafia, que Carlos Lleras veía avanzar, poniendo en peligro el poder tradicional de la oligarquía colombiana.
Ya en el siglo XXI la oligarquía no requería apelar, en primera instancia, al emotivo "quiste psicológico" de apego al liberalismo, que había ido perdiendo vigencia emocional en el subconsciente colectivo, pero de todas maneras pusieron a jugar, como piezas secundarias en el tablero, a los candidatos liberal y conservador, porque existe una minoría que aún vibra con el grito de "viva el gran partido liberal" o conservador -. Ahí estaban, entonces, como comodines secundarios, para arrastrar a los pocos que aún le guardan apego a los apelativos del siglo XX y eso explica también que, terminada la primera vuelta, los jefes de ambos partidos hayan salido corriendo hacia su verdadero candidato, el señor Juan Manuel Santos.
Para la hora de ahora el verdadero anzuelo es una lucha ética y moralizante. Ya no se trata de un imán emocional sino racional. Es entonces cuando aparece Antanas con los estribillos que catalizan el sabor amargo que tiene la gente honesta frente a ocho años de corrupción, peculado, cohecho y crímenes de Estado. Y así - como ayer los López hablaban farisaicamente de revolución - ahora Antanas presenta eslóganes que responden al ansia de honestidad y necesidad de cambio, a más del rechazo de una franja importantísima de la opinión pública a la corrupción rampante. Ante los falsos positivos pusieron a hablar a Antanas de que la vida es sagrada. Ante el escándalo del regalo de tierras a los ricos en lugar de dárselas a los campesinos y ante el comprobado cohecho, Antanas habló de que el erario público es sagrado. Frente a la violación de los principios constitucionales y legales de toda índole, que protagonizó el uribismo para lograr la reelección de su jefe, Antanas comenzó a hablar del respeto a la Ley y la Constitución. Y, frente a un candidato que, como Gustavo Petro, estaba demostrándole al país su inteligencia y un programa que defendía la justicia social y la equidad, Antanas principió a señalar al Polo como aliado de las FARC, poniendo en peligro la vida de sus militantes al repetir las mismas acusaciones que venía empleando Álvaro Uribe contra el partido que había unido a todas las fuerzas y movimientos de izquierda.
Ahí, entonces, salta a la luz y se explica por qué Antanas, al único programa político del cual dijo discrepar fue al del Polo, porque su candidatura tenía como fundamento "canalizar el descontento" para impedir que los inconformes se fueran hacia allá.
ANTANAS ES EL HOMBRE VACUNA DEL MOMENTO, QUE APARECE PARA CREAR ANTICUERPOS E IMPEDIR QUE CAIGA DEL PODER EL URIBISMO.
Pero el descontento y el escándalo nacional eran tales, que la candidatura de Antanas fue convirtiéndose en "ola verde", lo que no era el propósito ideado inicialmente. Canalizar el descontento sí, pero llevar a Antanas a la Presidencia de la República ¡Nooooo!
Y es ahí cuando Antanas comienza, en los debates, a decir toda suerte de sandeces, que al día siguiente rectificaba, mostrando inconsistencia, inseguridad e incapacidad de gobernar al país. ¿Antanas incapaz? ¡Noooo! Antanas cumpliendo con lo programado. Pero fue tal el éxito alcanzado por esta nueva política de la vacuna, que el propio Antanas se fue entusiasmando con la idea de llegar a ser Presidente y, entonces, llegó el momento de "desinflar" parte importante de su electorado, para que la ola verde no se convirtiera en tsunami y es por ello que en el último debate por televisión, organizado por Cititv, el canal de bolsillo de Juan Manuel Santos, prepararon el escenario para preguntarle de improviso a Antanas qué iba a hacer con los impuestos y, como Antanas no contaba con un programa sólido, porque la idea no era ser presidente, respondió que los subiría - sin fundamento económico serio - mientras que Santos dijo que no los subiría. Farsa premeditada y golpe mortal para Antanas ante la opinión pública. Arma definitiva para que, en la primera vuelta, ganara estruendosamente Santos, porque es cierto que en los estratos 4, 5 y 6 querían moralizar al país, porque la corrupción estaba afectando sus negocios y enriqueciendo solamente a los "cacaos" y a los mafiosos, pero que Antanas les fuera a subir los impuestos era demasiado. Era preferible votar por Santos que, al menos, les garantizaba no afectarlos con el alza de sus impuestos..
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Es esta la razón por la cual Antanas es "el candidato sin programa" (ver correo anexo de Leonardo), contradiciéndose permanentemente y mostrando un desconocimiento absoluto de lo que es gobernar.
Fue también en ese momento cuando las encuestas mostraron que Antanas iba por encima de Santos. Así los santistas se despertaban y votaban en masa por su candidato para recuperar lo aparentemente perdido, mientras que los partidarios de Mockus se echaron a las petacas - como decimos en Colombia - y la vanidad (siempre traicionera) los llevó a despreciar la cooperación de la gente.
En esta segunda vuelta Antanas no busca ganar, sino seguir representando la comedia que personificó en el primer acto. Es por ello que, desde siempre, ha dicho que no quiere alianzas con el Polo, porque no quiere los votos del Polo, sólo quiere "canalizar el descontento" para impedir que la gente se vaya hacia una organización de izquierda como es el PDA, al que coloquialmente se llama el Polo.
Me dirán ahora lo mismo que me dijeron los partidarios del MRL y del Nuevo Liberalismo en su momento y sacarán, como fácil argumento, el comodín de llamarme loca, pero yo vaticino que Antanas seguirá "embarrándola" adrede y que el triunfador, Juan Manuel Santos, lo nombrará como integrante de su gabinete en calidad de Ministro de Educación.
Y colorín colorado esta comedia se ha desenmascarado y al que quiera seguir jugándola que vote por Antanas en la segunda vuelta. En lo que a mí toca, fuí iluminada como Pablo de Tarso.

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